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16/11/2010

Isla de Providencia - Venezuela



Toda una historia que contar y que gira alrededor de quienes fueron expulsados de sus viviendas para sobrellevar el mal de Hansen. Se trata de la isla de Providencia, deshabitada en 1983, cuando los enfermos fueron trasladados al Hospital Cecilia Pimentel en el sector Palito Blanco de Maracaibo, pero donde aún se escucha el eco de quienes permanecieron en ella.

Con la expresión: ''A ellos no los mataba la enfermedad, sino la soledad'', Ana Cecilia de Moncada, quien trabajó por 20 años en el leprocomio como camarera, recordó cómo era la vida en la isla.

Cinco pacientes fueron los primeros en llegar. A pesar de la terrible enfermedad que pesaba sobre ellos, lo difícil fue alejarse de sus seres queridos, su entorno y su familia. Así como había personas adultas, también llegaban jóvenes que con el pasar del tiempo, perdían incluso las ganas de vivir.

Mirando hacia el cielo, Moncada comentó que con el transcurrir de los días se adaptaban a la nueva vida y hacían de ella una mejor estancia. Muchos llegaron incluso a casarse y según -uno de los cuentos más viejos- el único delito cometido en el lugar durante todo ese tiempo fue pasional. ''Siempre estaban alegres. Era una gran familia. El amor de uno por el otro era muy grande. Ese era otro mundo, sin vicios y sin ambiciones''.

Desempolvando historia
El primer hospital antileproso de Venezuela se construyó en la isla de Providencia en el lago de Maracaibo, a 14 kilómetros de la capital zuliana y a escasos dos minutos, en lancha, del municipio Santa Rita. También se observa desde la orilla de Los Puertos de Altagracia. Su extensión es de tres kilómetros de largo por dos de ancho y su forma es la de un triángulo irregular.

Los textos de historia revelan que Simón Bolívar ideó un lugar donde fueran atendidos los pacientes con lepra. El inédito pensamiento del Libertador fue concebido para salvarlos de la indigencia y el rechazo continuo que sufrían por la sociedad. En 1828 promulgó el decreto donde se ordenaba el levantamiento del leprocomio en el lugar conocido, para ese entonces, como la isla de Los Burros, después como de Lázaro, también llamada isla de los martires y finalmente isla de Providencia; un inhóspito lugar que abrigó a más de mil pacientes con lepra.

En el decreto se estableció que para el sostenimiento económico se aplicarían las rentas provenientes del derecho de anclaje de los barcos que fondeaban en el Puerto de la Vela de Coro; y de las galleras ubicadas en el entonces departamento Zulia.

En el leprosario de la isla de Providencia fueron construidas instalaciones hospitalarias y comunales, entre ellas: 17 pabellones de hospitalización -distribuidos para hombres y mujeres-, una prefectura, una cárcel, plazoletas, dos iglesias (una protestante y otra católica), una biblioteca, un cementerio, una escuela de artes y oficios, un cine, una oficina de correos, un mercado y casas para los enfermos que vivían en pareja.

También erigieron una de las plazoletas, a pocos metros de la orilla del lago de Maracaibo y muy cerca del muelle, donde llegaban los bongos. Aún queda el reflejo de una piedra que por 154 años sirvió de estancia a la Virgen del Carmen, patrona de la isla.

En su honor, realizaban procesiones por todo el borde de la isla encabezadas por Fray Simeón Díaz de La Rosa. Este sacerdote de origen español fue todo un personaje dentro de la isla y en vida decía que su deseo más ferviente era sepultar sus restos allí. La ex camarera del leprocomio lo recordó como ''un santo varón''.

Moneda especial
Por 154 años, en la isla de Providencia se reflejó el aislamiento de las personas que padecían la enfermedad de Hansen y un sistema monetario ideado por la obsesiva creencia de que el mal se difundiría por el intercambio de monedas entre los sanos y los enfermos de lepra.

A pesar de que fueron emisiones oficiales respaldadas por el Gobierno a través del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, las mismas eran de uso interno. Las monedas comunes que llevaban los familiares de los pacientes, las intercambiaban con la oficial del leprocomio. Era una forma de restringir la circulación de éstas al mundo exterior.

Los valores de las monedas oscilaban entre octavo, medio, uno, dos, cinco, 10 y 20 bolívares. Las monedas llevaban señalado por su anverso, alrededor del borde superior y en forma circular: Lazareto Nacional, aunque también fueron conocidas como cascoja o cobres negros. En el centro del campo y en línea horizontal se leía la palabra Maracaibo, y en el borde inferior de una línea curva estaba la fecha 1916.

Lepra: enfermedad bíblica
La lepra es una afección que cubre casi toda la historia de la humanidad. Una de las primeras referencias aparece en el libro sagrado de la India; que data de mil 500 años antes de Cristo. También en el antiguo testamento se narra cómo el diablo le provocó la enfermedad a Job y por eso la califican como una ''enfermedad bíblica''.

Espesa vegetación
La isla de la Providencia cuenta con una topografía relativamente plana, su consistencia geológica establece una vegetación propia del área tropical natural xerófila con presencia de mangles, arborización implantada de tipo frutal con un clima tropical y temperatura cálida promedio de 30 grados centígrados.

Vía lacustre
Tanto los familiares como el personal médico y obrero del leprocomio se trasladaban en un bongo. Jesús Molina era el capitán. Una de las historia narradas por Ana Cecilia de Moncada, quien trabajó por 20 años en el leprocomio como camarera, fue que cuando traían leprosos de la región andina, una fuerte corneta pitaba desde el medio de las aguas del Lago. La idea era que ellos no tuvieran contacto con quienes no padecían la enfermedad. Todos los días viajaba el bongo a la isla. El horario era a las 8.00 y 11.00 de la mañana y a la 1.00 y 5.00 de la tarde. Los familiares sólo podían visitar a los pacientes los jueves y domingos.

Actualmente la isla luce así:




Fuentes:
Salas, María Crisbelis (2008). Providencia: Un pueblo fantasma en la mitad del Lago. Diario la Verdad. Maracaibo - Venezuela.
Fotografías:

4 comentarios:

Icaro dijo...

Te echábamos de menos, Caco. Saludos.

Pierina Bravo dijo...

Hola, estoy haciendo un trabajo sobre todas las personas que aún puedan dar testimonio sobre la isla. Si tienes el contacto de la Sra. María Salas te lo agradecería.

Simón Vílchez Huerta dijo...

El Estado deberia refundar la Isla de Providencia, deberían hacer un complejo turístico en la Isla, eso sería magnifico. Y también pienso que la Isla debería pasar a ser administrada por los Municipios Santa Rita o Miranda, no el Municipio Almirante Padilla pues está muy lejos. Desde Los Puertos de Altagracia.

Anónimo dijo...

Excelente Trabajo felicitaciones 20 puntos